Las 7 cosas más curiosas del choque cultural mexicano-canadiense (en Ottawa)

1.- La comida. Si, puede parecer obvio, pero no lo es tanto. La verdad es que yo pensaba, me llevo unos chiles secos, allá compro jitomates, carne, ajo y cebolla y puedo preparar cualquier platillo como lo preparo en mi país. ¡Pobre ilusa! ¡Esto no es cierto! La cebolla aquí tiene un sabor dulzón, podrás decir que exagero, pero ni la sal le da sabor a la comida. En México yo solía cocinar con consomé de pollo como substituto de sal, aquí no funciona, porque el consomé en polvo (si lo encuentras) no es salado! jajaja. Así que no solo extrañamos los tacos ni las kekas de la esquina (con o sin queso porque soy chilanga), o los elotes del parque, sino que extrañamos básicamente cualquier cosa que puedas ver en la tienda. 

2.- El transporte. Mi mayor sorpresa con el transporte es que la gente de aquí se queja del “mal servicio”. Los autobuses pasan en un horario preestablecido, si, a veces se retrasan, pero en general, no es malo. Las paradas están muy cerca una de la otra, lo que es entendible por el clima. Los autobuses tienen un área específica para personas en silla de ruedas y/o con carreolas y todos respetamos esa área. Cuando el camión se detiene y hay una persona mayor, o en silla de ruedas, o con carreola, el autobús se inclina, en caso necesario saca una rampa, la persona accessa y luego vuelve a la normalidad. Todos los demás esperan mientras esto ocurre. Para bajarte jalas el cordón o presionas el botón antes de tu parada (esto a mi me pareció muy normal, pero a mis hijos les entusiasmaba). Puedes bajar una app, enviar un texto o llamar por teléfono para saber a qué hora está programado que pase el autobús por la parada en la que tu te encuentras. Lo que está terrible es que a veces el autobús pasa ANTES de lo programado. Así que tu revisas tu app para ver a que hora viene, te programas, te falta una cuadra para llegar a la parada, hay 30 grados centígrados bajo cero y ves el autobús alejarse como en cámara lenta… pff! ni como correr para alcanzarlo porque el piso puede estar hecho hielo y es muy peligroso.

3.- Las fiestas. Nosotros llegamos en diciembre. Mi hijo mayor cumple años en enero y mi hija en febrero. Ellos tenían muchas ganas de festejar su cumpleaños, pero nosotros no teníamos la menor idea de cómo se hacían las fiestas infantiles en este país. Bueno, por si tienes curiosidad, te comento: las fiestas infantiles son solo para los niños, los papás NO estamos invitados (jaja). Generalmente te dan la invitacion que indica la hora en la que empieza la fiesta y la hora en la que termina (nunca he visto una mayor a 4 horas, pero en general duran 2 horas). Tu llevas a tu hijo PUNTUALMENTE al lugar donde te citaron y lo recoges PUNTUALMENTE en el lugar donde te indiquen (a veces el mismo lugar, a veces la casa del festejado). ¿Por qué hago énfasis en la puntualidad? Bueno, en México te citan a una fiesta a una hora y lo “normal” o ” correcto” es NO llegar a esa hora. Y hasta donde yo sé, es de mala educacion indicar la hora en la que la fiesta termina en una invitacion. Cuestion cultural eh?

4.- Las filas. Hay dos cosas que me sorprenden respecto a hacer filas en Ottawa. La primera es que, no importa si hay indicacion de que se haga una fila para algo, si hay una persona esperando por lo que sea, y llega alguien mas, entonces empieza una fila.

La segunda cosa, y debo admitir que me ha costado mas trabajo asimilar, es la distancia que guardan entre persona y persona. Puede sonar raro, pero una vez que lo vives es mas raro! jajaja. No, ya hablando en serio. En México estamos acostumbrados a estar muy pegados unos a otros, primero porque no hay mucho espacio donde hacemos filas, y segundo, porque si no estás lo suficientemente cerca de la persona de enfrente, puede llegar un vivillo y tratar de meterse en la fila. Bueno, eso no pasa aqui, y se forman como niños en la primaria, con un brazo de distancia entre uno y otro.

5.- Los bebés. Una de las cosas que mas agradezco es que mis hijos ya estaban grandecitos cuando llegamos. Me sorprende muchísimo ver cómo los cuidados a los bebés son totalmente distintos. Es muy común ver a un bebecito de días de nacido en la calle. Es muy común ver que es el papá (y no la mamá) quien trae al bebé. Es muy común ver bebés de cualquier edad en la calle, en su carreola empujada por mamá o papá, entre la nieve y con temperaturas de -20 grados centígrados. En México un bebé no sale de su casa hasta que pasa la cuarentena, o sea mínimo 40 días de nacido, y su primer salida es siempre a ver al pediatra. Evitas los lugares donde se acumula gente, y somos super especiales para las visitas un recién nacido. Aqui, literal el bebé se adapta a la vida de los papás y no viceversa.

6.- La escuela. Hay mucho que comentar sobre la escuela y el ambiente laboral, seguramente les dedicaré otro post. Por ahora me limitaré a comentar que los trámites de inscripción son increiblemente sencillos. Que la educación pública es realmente pagada por el gobierno, incluidos los útiles escolares, que aunque puedes comprar y llevar los tuyos, en caso de que no lo hagas, la escuela provee con todo lo necesario. El sistema educativo es muy diferente y polifacético, y en mi punto de vista muy bueno en los niveles básico e intermedio. Del college hablaré en otra ocasion.

7.- El ambiente laboral. Tambien de este tema hay demasiadas diferencias. El choque cultural mas fuerte para mi es que la ley regula que tu empleador (o futuro empleador) no sea demasiado entrometido con aspectos personales. En una entrevista de trabajo puede preguntarte lo que sea que este relacionado con tu capacidad para llevar a cabo el trabajo, pero nada personal (incluida tu edad). Otra cosa es que muchos de los trabajos son pagados por hora, y eso da flexibilidad en algunos aspectos. Entre las cosas mas obvias es tambien que los empleadores en general (con sus excepciones como en todo) respetan la vida familiar y confían en sus empleados.

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El viaje y los siguientes pasos

Si no has leído el post de “Como llegamos a Canada” te invito a que lo leas ahora. Esa es la primera parte de esta historia.

Una vez que nos entregaron nuestros pasaportes, con visas incluidas, estábamos listos para viajar. Los pasaportes solo tenían la visa, que es el documento que te autoriza entrar a Canadá. Cuando llegas, entonces emiten el permiso de trabajo/estudio que es el que te permite permanecer determinado tiempo y estudiar y/o trabajar. En nuestro caso, entramos a Canada por Toronto. En México, antes de abordar el avión me quitaron unos botes de chamoy que traia,  pero el miguelito en polvo y otras ricuras mexicanas pasaron bien. En el área de migración en Toronto, lo creas o no, mi mayor miedo era decir que traia comida. Ahora que lo pienso, es absurdo, traía chiles y dulces y comida envasada, todo eso está permitido pasarlo, pero aun así, tenía miedo de decir que la traia (no me fueran a regresar porque traje chiles jaja). Mi mamá y Silvio se fueron separados de nosotros en la fila y ellos entraron como turistas, así que de pronto nos perdieron la vista, porque a nosotros del área de migración “normal” nos pasaron a un área distinta, donde hay varios mostradores con agentes revisando las entradas. Ahí nos interrogaron sobre cuándo nos regresaríamos y por qué estábamos llegando y nos emitieron nuestros permisos, que en esa etapa estaban para Agosto de 2016 (fecha en la que el marido terminaba el programa que había elegido).

En este post me voy a enfocar en los trámites. Usaré otro para contarte toda la experiencia del cambio cultural y de vida que atravesamos.

Con nuestros permisos ya listos, entramos a Toronto y tomamos el avión que nos trajo a Ottawa.

Cuando el marido terminó el programa, es posible solicitar una extensión del permiso para estar aquí. Esa extensión te la dan por el tiempo que duró el programa, es decir, si estudiaste un año, te dan un año adicional para encontrar trabajo y entonces aspirar a una residencia permantente.

Aquí, debido a nuestra inexperiencia y por querer ahorrarnos el pago del agente migratorio, decidimos solictar nuestra extensión de permiso por nosotros mismos. Muchas personas te recomiendan que lo hagas tu solo, que no necesitas abogados ni agentes. Si me preguntas a mi, en mi experiencia, yo siempre te recomendaré que vayas con el que si sabe. Ya te estarás imaginando que las cosas no salieron muy bien que digamos. Aunque debo confesar que también, por alguna razón, en esta etapa corrimos con muchísima suerte.

Mi marido hizo la solicitud de extensión on line. Metimos todos los papeles que nos requirieron, al menos lo hicimos como nosotros lo entendimos. Y un mes después llega la respuesta. Al marido le aprobaron su extensión de permiso por tres años (WOW! gran noticia!). No por un año como era lo esperado, sino por tres. No hay explicación lógica para esto. A los niños los aprobaron por los mismos tres años. Pero a mi me la negaron. Yo tenía hasta noviembre para regresarme a México. En esta ocasión ni quise averiguar las razones, yo ya pensaba que tenía una maldición o algo. Obviamente decidí buscar a Cesar, quien creo que quiso matarme cuando se enteró que hicimos el trámite sin su ayuda y nos lo negaron, porque todo eso son “taches” en tu expediente. Afortunadamente Cesar y su equipo son buenísimos en su trabajo, y un par de meses mas tarde, después de cartas y formatos, y su respectivo pago (que me quise ahorrar en un inicio, y salió mas caro por la “apelación”), me autorizaron a quedarme por los mismos tres años que al resto de mi familia.

Ahora la carrera contra el reloj inició. Aunque parece que 3 años es tiempo suficiente, no siempre es facil. El siguiente paso era que el marido encontrara un trabajo de tiempo completo que estuviera en la lista de profesiones requeridas, además de tener el examen de inglés y los estudios revalidados y traducidos en Canada. Afortunadamente, el marido encontró el trabajo requerido y con la habilidad de Cesar para manejar las cosas, logramos obtener la nominación de Ontario para ser candidatos a residencia permanente.

Por ahora voy a omitir los siguientes pasos, porque seguimos en el proceso. Solo voy a decirte que, teniendo la nominación provincial, lo que sigue es solicitar la residencia permanente. Es un proceso largo, tedioso, de muchos formatos y mucho cuidado. Y también caro, no solo por las cuotas que el agente migratorio cobra por su trabajo, sino por lo que el gobierno cobra por llevar a cabo el trámite, dinero que, como cuando pides una visa, de ser negada la residencia, no lo ves de regreso.

En esa etapa estamos. Me guardaré mis comentarios a ese respecto hasta que tenga algo mas que comentar.

En mis siguientes posts te contaré mucho más de toda la experiencia. El cambio cultural, lo que hemos enfrentado, el costo de vida y cualquier cosa que quieras preguntar, estoy abierta a darle la información que requieres para tomar una decisión de vida tan importante.

Hasta la próxima!

 

 

Asi fue como llegamos a Canada

17634372_10154722222348611_6115478012664023554_nEn mis posts anteriores te platiqué que la vía que elegimos para venir a Canadá fue que mi marido viniera a estudiar un programa en el College. Eso le daba a él la posibilidad de tener visa de estudiante, que te permite trabajar medio tiempo, y a mi, el permiso de trabajo.

El proceso a grandes rasgos fue el siguiente:

  1. Obtener la carta de aceptación del College
  2. Solicitar con esa carta mi visa y la de los niños, que nos daba derecho al permiso de trabajo y estudiantes respectivamente
  3. Viajar a Canadá, y en la entrada, obtener el permiso de trabajo y estudiantes
  4. Una vez terminado el periodo de estudio de mi marido, solicitar una extensión del permiso y moverse para buscar un trabajo de tiempo completo relacionado con lo que estudió antes de que se cumpla el tiempo
  5. Con ese trabajo solicitar la residencia permanente.
    1. En nuestro caso, y por cuestiones técnicas de los puntos que teníamos para solicitar la residencia, nos recomendaron que solicitáramos la nominación provincial. Esto es, le solicitas al gobierno de la provincia donde vives, Ontario para nosotros, que te nominen como candidato para obtener la residencia permanente.
  6. Hacer la solicitud de residencia permanente y esperar….

Y bueno, así se ve sencillo no? Pues ahí te va! No ha sido tan fácil, pero hemos disfrutado el camino.

Una vez que mi esposo obtuvo su carta de aceptación al College (por si no recuerdas o no has leído mis otros posts, él vino a estudiar inglés 6 meses antes, porque su inglés no era suficiente para que lo aceptaran en el programa), nosotros podíamos empezar a tramitar nuestras visas. La agencia que nos hizo el trámite solicitó los documentos. Esto fue tardado porque se necesitaban unas cartas en original firmadas por mi marido. Se las enviamos, las imprimió y después de viajar por toda la ciudad en autobús, logró ponerlas en una oficina de DHL y enviarlas de regreso a México. Mientras tanto nosotros juntamos y ordenamos todos los papeles que nos solicitaron. Finalmente todo estuvo listo y metimos los papeles para la visa, después de su respectivo pago. Al cabo de… un mes quizás, recibo una llamada de Rosalinda, de la agencia. Yo pensé que la llamada sería para avisarnos que ya estaban nuestras visas…. pero ¿que crees? que ¡¡¡no!!!! Su llamada fue para decirnos que habían negado la visa. ¡Jamás en mi vida me habían negado una visa! Había ido a USA, Bahamas, Europa, etc., y ¡¡¡NUNCA me habían negado una visa!!! Ahora mi familia estaba separada y los oficiales de migración habían decidido que no éramos buenos candidatos para viajar a Canadá. Pff! Obvio, mi pregunta inmediata fue, ¿por que?!!! Rosalinda no tenía idea, pero super linda me dio una explicación que en su momento creí: “me he dado cuenta que en ocasiones, de manera random rechazan algunas visas, esto lo hacen para que se vuelva a hacer el pago y así juntar mas dinero”…. que mala suerte que justo mi familia halla sido “elegida” para cobrar mas dinero… pff! En fin, mi siguiente pregunta lógica fue: ¿Que procede ahora? y su sugerencia fue, volver a aplicar. No muy feliz por el gasto adicional (obvio había que pagar el trámite de visa de nuevo), pero con la esperanza de que hubiera sido una cosa del azar, volví a solicitar la visa para mi y para mis hijos. Un par de meses mas de angustiosa espera. Podría contarte muchas cosas en el inter, pero no quiero torturarte, así que iré al grano. Recibí nuevamente la llamada de Rosalinda. Mi visa fue negada por segunda vez. ¿Queeeee???? No era algo de “azar”???? Evidentemente no. Así fue como conocí a Cesar. Rosalinda me dijo que de plano ellos ya no podían hacer nada y que era mejor que buscara a un agente migratorio. Ellos tienen mucho más conocimiento y sobre todo, ACCESO a la información. Un agente migratorio certificado en Canada podría entrar a mi expediente y solicitar al oficial de migración que llevó mi caso los motivos por los que negó la visa. Cesar fue mi agente migratorio  y ángel guardián. Lo contacté a través de Rosalinda. El está ubicado en Toronto, pero es latino (creo que colombiano) y obviamente habla español, lo que en ese momento fue una gran ayuda. A pesar de que según yo hablaba inglés…. bueno, esa historia del inglés la dejaré para otra ocasión. Contacté a Cesar y después de platicar de sus honorarios (que para ser honestos ya no recuerdo) me dijo que solicitaría la información.

¿Recuerdas que en otros posts comenté que  vendimos un departamento para ayudar a cubrir los gastos? No, no me estoy volviendo loca ni saltando de un tema a otro, esto viene a colación porque eso tiene todo que ver con la razón por la que nos negaron la visa (bueno, al menos el 50% de la razón). Resulta que cuando solicitamos la visa de mi marido en nuestra comprobación de fondos estaba parte del anticipo de la venta del departamento, solo parte porque la otra parte ya se había pagado al College. Cuando nosotros tramitamos nuestra visa ya teníamos el dinero completo de la venta. Eso hizo pensar al oficial que habíamos pedido dinero prestado para que pareciera que teníamos suficiente dinero para vivir, pero que en realidad no íbamos a contar con ese dinero en el futuro. La otra razón es que para el oficial, no teníamos suficientes razones para querer regresar a nuestro país. Este último motivo lo he escuchado mucho, en mi opinión es un poco absurdo (espero que ningún oficial de migración esté leyendo esto jaja). La verdad es que no, no queríamos regresar a nuestro país, esa era la razón de fondo por la que estábamos haciendo todo esto, pero Cesar me explicó que en realidad eso se refiere a que deben estar convencidos de que si te quedas, es de manera legal, que no te vas a quedar “por debajo del agua” como se dice coloquialmente.

Bueno, ya sabíamos las razones. Ahora a poner manos a la obra. Leído esto en unos cuantos renglones suena sencillo, pero la verdad es que implicó muchos desvelos. Para demostrar el tema del dinero, fue relativamente fácil, solo proporcionamos copias del contrato de compraventa y de las transferencias, y eso fue mas que suficiente. Lo otro es un poco más complicado porque es subjetivo, pero es ahí donde fue de vital importancia la asesoría del despacho de Cesar, ellos nos ayudaron a elaborar las cartas y todo lo necesario para mostrar que todo esta en orden y que llegado el momento, haríamos los trámites respectivos para poder quedarnos.

Aquí ocurrió la magia. Ya era casi finales de noviembre cuando finalmente metimos todos los papeles. Las dos ocasiones anteriores la respuesta había tardado por lo menos un mes y yo estaba decidida a que mi familia pasara junta las fiestas navideñas. Todo este proceso me había enseñado a tener paciencia, sin embargo, yo sabía que llegar a Canadá antes de navidad era absolutamente posible. Los boletos de avión ya los habíamos comprado (desde el proceso anterior) y cuando hicimos el cambio, los habíamos dejado con fecha abierta. Un buen día, no tengo clara la fecha, pero debió ser alrededor del 25 de noviembre de 2015, abrí mi correo electrónico y vi un correo que decía como título “PASAPORTES REQUERIDOS”. Perdón por lo que voy a decir, pero en ese momento se me cayeron los calzones. Que pidieran nuestros pasaportes solo quería decir que: HABIAN APROBADO LAS VISAS. Todavía no lo abría cuando recibí la llamada de Tania, una colaboradora de Cesar, para darme la maravillosa noticia. Pronto estaríamos juntos de nuevo.

Con ese documento solo fui a la embajada de Canadá en Polanco con mis pasaportes. Los entregué y me dijeron que me avisarían cuando tuvieran las visas. Fueron como dos días solamente y después me llegó un mensaje de texto avisándome que mis pasaportes y visas estaban de vuelta. Fui de inmediato a recogerlos y llamé a la aerolínea. Viajé el 3 de diciembre en la madrugada.

Hasta aquí voy apenas en el paso 2. La siguiente te contaré los pasos 3 y 4.

Déjame comentarios sobre lo que quieres que siga contando. ¿Cuáles son tus dudas? ¿Que temas mas quieres que platique?

¡Nos vemos próxima!

Una de las cosas mas difíciles: Enfrentar la muerte de alguien cercano.. a la distancia

Ya tenía muchos otros temas preparados, pero hoy voy a escribir de algo no tan grato, porque acabo de recibir la noticia de que mi abuelita, a sus 101 años de edad acaba de fallecer.

Aparentemente este tema no está relacionado con la migración, pero si lo está, porque la muerte es parte de la vida, y porque si yo pudiera encontrar un “contra” de emigrar a otro país es justo este. Momentos como este, que pueden suceder el día menos pensado, y a veces, sin avisar y que te dejan totalmente atado de manos, con la garganta y el corazón hechos nudo y con unas ganas inmensas de agarrar el primer avión e irte a abrazar a los que se quedan, que finalmente son los que sufren y están tristes.

Cuando tomas la decisión de emigrar a otro país, hay muchas preguntas que acompañan tu decisión que están rondandote la cabeza todo el tiempo, y frecuentemente te hacen cuestionarte si estás tomando la decisión correcta. Por ejemplo, en mi caso, yo soy hija única, lo que significa que mis hijos son los únicos nietos que mi madre tiene, y por mucho que uno quiere tener un futuro mejor, las ataduras de la familia, sobre todo en nuestra cultura latina son muy fuertes.

El primer enfrentamiento con este tema, fue con la familia del marido. Unos 3 meses después de que el se fue, la tía Nata falleció. Era como su segunda abuela. Y él tuvo que vivir su luto solo, en un país desconocido. Afortunadamente para mi, yo estaba aún en México y pude acompañar a mi suegra y su familia en este momento tan lamentable.

Meses después,  mi mamá se enfermó y estuvo hospitalizada unos días. En esos momentos tuve el apoyo de muchas personas que fueron a verme al hospital, que se ofrecieron a relevarme en algunos momentos y que incluso cuidaron a mis hijos para que yo pudiera estar más horas en el hospital. ¿Puedes imaginar la angustia que sentía? quizás no por la enfermedad de ese momento, sino por la sosobra de cómo manejaría las cosas si algo así pasara ya estando lejos. Angustia con la que he aprendido a vivir porque la posibilidad existe.

Mi abuela vivía en Cuernavaca, en una casa de asistencia y yo en la Cd. de México, por lo que la frecuencia con la que la veía ya no era tanta. Con un poco de demencia senil… o quizás solo su mente se equivocaba de tiempo y espacio, ella ya no me reconocía, cuando me veía me llamaba Alma Gloria (como una de sus sobrinas) o me preguntaba cuándo me había casado y por que no la había invitado a mi boda (jajaja, obvio ella estuvo ahí, de hecho salí de su casa para casarme). Pero eso no era relevante, para mi ella es y siempre será mi abuela y mi amor por ella jamás se vio mermado por nada que le ocurriera a ella o a su salud mental. Así que, sabiendo que vendría a vivir a otro país, supe que lo más probable es que esa sería la última vez que la vería con vida, sería la última vez que pudiera abrazarla, besarla y tocarla. Y así fue. Esa fue la última vez que vi a mi abuelita. Así que de nuevo, con el corazón apachurrado fui, la abracé, me fotografié y me despedí. Algo que definitivamente NO es facil.

Un poco más de un año después de que yo me despedí, ella cumplió 100 años. Le hicieron una gran fiesta a la que tampoco pude asistir, ¡gran fiesta! mucha familia fue a acompañarlos y yo solo pude estar a través de la tecnología, en una llamada de skype a través de un ipad. Pero esto es relevante porque mi abuela no entendía nada de tecnología, tampoco escuchaba muy bien, y mucho menos con todo el ruido de la fiesta, cuando le dieron el ipad y me vió, ella pensó que era una fotografía, pero algo mágico sucedió. Con mi corazón y mi energía le quise transmitir cuánto la amaba y cuan feliz estaba de que ella estuviera logrando su sueño de cumplir 100 años (creo que ese siempre fue un objetivo para ella), y finalmente ella recibió mi energía y me dio su bendición. Recibir la bendición de mi abuela era siempre un regalo maravilloso, y ese fue el último regalo que tuve de ella.

Mi abuela, o “La Lourdes” como todos en la familia le llamábamos, era una mujer fuerte. Su familia siempre fue un matriarcado, y siempre se hacía lo que ella quería. Su canción favorita era “El Rey”, y cantaba con mucha “injundia” la parte que dice “con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley”, porque creo que realmente así lo creia. A la Lourdes le encantaba tomarse un tequila (o mas de uno jaja), y vivio 101 años muy bien vividos, con una salud que ya muchos quisieramos tener, pero al final su cuerpo se deterioró, y un 14 de octubre de 2018 decidió dejar de funcionar. No respiró mas y ese fue el fin de su vida, tal como la conocíamos.

Sin embargo, no voy a centrarme en la parte triste, porque yo creo que somos seres infinitos que solo habitamos un cuerpo en este plano de existencia. Ella está por ahí, su energía y su presencia seguirán acompañándonos para siempre y su ser infinito seguirá su existencia por toda la eternidad.

Este es un homenaje a la Lourdes. A mi abuela. Descanza en paz.

Mi experiencia con las despedidas

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Ok, Tenía la intención de subir una entrada cada tercer día mas o menos. Esta semana me atoré porque mi idea original era narrar los hechos de forma cronológica. Después pensé que no tenía mucho sentido hacerlo así, sino más bien por temas. Y entre eso, las retroalimentaciones de mi familia mas cercana, el tratar de dar gusto a todos, me paralizó y dejé de escribir. A eso súmale que estoy en medio de la mudanza y no tuve internet en casa por varios días.

Algo que definitivamente quiero hacer, es ser totalmente honesta en mis escritos, así que heme aquí, con el dilema. Tus comentarios siempre son una magnífica retroalimentación, así que espero leer muchos que me digan qué esperan de mí y que les gustaría leer y cómo les gustaría que lo abordara.

Bien, dicho lo anterior, hoy quiero platicarte de una parte muy difícil que trajo la decisión de emigrar. En algún punto de esta decisión, tienes que separarte de las personas, cosas, situaciones, etc. Y una parte difícil de la separación, son las despedidas.

En nuestro caso, como ya había comentado anteriormente, el marido tenía que adelantarse para estudiar inglés y después podríamos obtener nuestros documentos para alcanzarlo. Su curso de inglés inició el 3 de enero de 2015. Como no teníamos ni idea de nada, literal, de nada, decidimos que viajaría el 1 de enero para “acomodarse” y medio aprender los procesos antes de entrar a la escuela. Ese 31 de diciembre, la despedida de un año viejo para todos, era el inicio de la separación de nuestra familia. Todo fue muy emotivo, estábamos contentos y tristes al mismo tiempo, sentimientos que ahora me cuesta trabajo explicar. Muy contentos porque ese viaje significaba el inicio de una vida nueva. Tristes porque estaríamos separados por un largo tiempo.

2015 es considerado por mi familia el año más difícil de nuestras vidas hasta ahora. Fue una montaña rusa de emociones. Fue también el año de las separaciones y despedidas. El avión salía muy temprano en la mañana, así que prácticamente de la fiesta de año nuevo fuimos a la casa por las maletas y fuimos al aeropuerto. Mis hijos, super distintos entre ellos. Mi hija decidió despedirse de su papá en casa y luego dormir su tristeza. Mi hijo en cambio, decidió acompañarnos al aeropuerto, donde esperamos a que documentara y luego fuimos a desayunar a algún restaurante. Sin ganas de comer, con un nudo en la garganta y el estómago hecho bolas, pasamos ahí los últimos minutos. No sabíamos qué decir, ni de qué hablar. Yo me sentía ansiosa, por un lado no quería que pasara el tiempo, y por otro quería que pasara rápido para ya poder pasar ese trago amargo. Es como cuando te quitas un curita (frase que acabo de escuchar hace poco por otra situación, pero aplica muy bien a este caso), si te lo quitas de un solo tirón y rápido, duele, pero pasa pronto, si te lo vas quitando poco a poco, lo único que consigues es prolongar la agonía. En fin, el inevitable paso del tiempo hizo su trabajo, y finalmente se fue a iniciar la aventura.

Nuestra vida de enero a junio fue relativamente “normal”. Los niños siguieron yendo a la escuela, yo seguí con mi negocio. Y, a pesar de lo difícil que era estar separados, se nos hacia mas o menos fácil porque de alguna manera nos habíamos programado que la separación duraría ese tiempo.

Así empezó nuestra larga lista de despedidas: De la escuela, del grupo Scout al que pertenecíamos, de los vecinos, de los amigos, del negocio (todavía recuerdo y se me hace un nudo en la garganta, mi apego era grande grande grande)

En el mes de abril adoptamos a Katniss, una perrita que había sido maltratada y rescatada por un veterinario, pero como sucede en la mayoría de estos casos, no tenia forma de darle hogar permanente, así que después de averiguar los requisitos para “exportarla” decidimos darle un hogar y nuestro amor.

Aquí voy a hacer un paréntesis. Traer un perro a Canadá en avión es mas difícil que conocer al mismísimo Justin Trudeau en persona y darle un beso (y vaya que me encantaría besar al primer ministro que es un muñeco jaja). Para poder poner al perro en el compartimiento de maletas, solo puede hacerse entre abril y junio, porque la cabina de equipaje de las aerolíneas que viajan hacia acá no tienen clima controlado. En los meses de verano los perritos morirían de calor y en los meses de invierno, de frío. La única opción para traerlos en el mismo avion que tu, es que viajen en la cabina contigo, por una módica cantidad, pero ademas con mil ochocientas restricciones y condiciones, entre ellas que el kennel (o transportadora) tenga las medidas para que quepa en la parte de abajo del asiento y que el perro pueda estar parado y girar libremente, o sea, ¡si no es un ratón no lo puedes llevar! jajaja. Por supuesto que hay otras opciones para transportar a tu mascota, pero estaban totalmente fuera de nuestro presupuesto en ese momento.

Debido a eso, voy a adelantar un poco la historia, y como ya te imaginarás, con todo el dolor de nuestro corazón, tuvimos que despedirnos de Katniss y dejarla al cuidado de mi amiga Raquel, cuya hermana y sobrino ahora la adoptaron y son muy felices. Mis hijos la extrañan todos los días, y en especial mi hija, a veces todavía llora por no tener a su perrita aquí, pero sabemos que, después de casi 3 años traerla seria peor tortura para todos, así que hemos aprendido a sobrellevar su ausencia.

Otras despedida que fue muy significativa para mi fue la de los Scouts. Para ese entonces yo era Jefa de una sección en el grupo Scout que era el clan. El clan esta conformado por chicas de entre 18 y 22 años de edad y el tiempo con ellas es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Reflexionando un poco en este tema, cuando decides despedirte de cualquier cosa, persona o situación, existe un miedo interno a ser reemplazado y en consecuencia olvidado que muy pocos reconocen. No se si sea una generalidad, pero ahora me doy cuenta que, en mi caso, eso pasa. Debido a esto, encontrar a alguien que te sustituya no es tarea sencilla, porque, hablando con honestidad, la persona debe ser lo suficientemente “buena” para continuar con tu labor, pero no taaaaaan “buena” para que nunca pueda sustituirte. Y, otra vez entre paréntesis, escribir esto (y hacerlo público) me costo mas trabajo del que te imaginas. Pues bueno, el tiempo de despedirme llegó y logré convencer a alguien que me sustituyera. Llegó el día de mi despedida y las chicas me organizaron un campamento para ese fin. Era un campamento de 4 días, pero no todas podían desafanarse de sus trabajos/escuelas todos los dias, así que me fui yo con la mitad del clan, y dos dias después nos alcanzaría la otra mitad junto con la persona que iba a sustituirme. Fue un campamento MARAVILLOSO, lleno de anécdotas divertidas y de mucha negación de mi parte. Creo que no llore para nada (o tal vez muy poco) porque me puse un caparazón para no sentir, aunque por dentro moría de tristeza. La anécdota que me gustaría compartir es la siguiente: El día que nos alcanzaría la mitad del grupo, estaba programado que llegaran alrededor de las 5pm. Nos dieron quizás las 9 y aun no sabíamos nada de ellas. Gracias a la tecnología empezamos a enviar mensajes de texto para saber donde estaban y por que tardaban tanto. Resulto que habían puesto la dirección del lugar en el GPS (según ellas) y las llevó a un lugar totalmente distinto. Finalmente mandamos nuestra ubicación (bendita tecnología otra vez) y se dirigieron al lugar. Sin embargo, es un lugar de acampado, o sea, en medio de la nada. Eran unas cascadas, y el lugar de acampado estaba en un cañón (hacia abajo).  Ya un poco desesperada por la hora y preocupada porque no llegaban se produjo la siguiente conversación vía WhatsApp:

Yo: que onda, cuanto les falta

A: Ya estamos a 10 minutos

10 minutos mas tarde…….

A: Lu, donde están?

Yo: No me he movido, en el mismo lugar desde hace dos horas

A: Ya llegamos a tu ubicación y ¡no te vemos!

Yo: No. Yo estoy en MI ubicación y ¡no las veo! jajajaja

Ellas tenían que bajar hasta el área de acampado para poder verme. Como seguramente tu sabes, los GPS no reconocen altura, solo la posición geográfica… al parecer ellas no lo sabían jaja.

Estas son las anécdotas que mas recuerdo respecto a despedidas, pero por supuesto tengo muchísimas mas. Por ahora lo dejare hasta

aquí.  Por favor sigue dándome tu retroalimentación. ¿Crees que el post es muy largo? o ¿muy corto? ¿Con mucho detalle o con muy poco?

Nos vemos la próxima!

La aventura comienza

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¡Hola de nuevo!

Pues así es como nuestra aventura comenzó. En esa expo conocimos a una empresa que se dedica a traer estudiantes a Canada. Como si nos leyera la mente, Rosalinda, con quien creamos una buena relación posteriormente, nos sugirió que el marido se fuera a estudiar. Eso me daría a mi una visa con permiso de trabajo, y a él una visa con permiso de estudiante y podría trabajar medio tiempo. A los niños les permitiría estudiar también. Como te podrás imaginar, nuestro mundo se puso de cabeza.

Antes de continuar, déjame ponerte un poco en contexto de lo que eran nuestras vidas en ese momento. El marido trabajaba en una empresa trasnacional de cosméticos como Project Manager. Su sueldo era bastante bueno y tenía prestaciones. Yo tenía un negocio propio que tenía en ese entonces unos 4 años de vida que, después de muchos esfuerzos,  finalmente empezaba a despegar y darnos ganancias. Mis hijos estaban en una escuela bilingüe que nos encantaba. Viendo el panorama de esa manera, pienso algo que he pensado muchas veces, ¿qué demonios nos hizo querer dejar todo atrás y empezar de cero? Bueno, ese “qué demonios” siempre termina en alguna respuesta que tiene que ver con buscar una mejor calidad de vida para mi familia. Pero, a pesar de nuestros deseos de irnos al extranjero, también nos llenamos de muchos miedos, preguntas y decisiones que tomar. No voy a decir que es facil, no lo es, pero cuando tienes muy claro tu objetivo y actuas desde el corazón, las cosas se van dando y logras tu cometido.

Ahora si, vino el inicio del proceso. Para empezar, se requería una suma fuerte de dinero. Pero ahora me doy cuenta que cuando elijes algo, el universo conspira para que lo tengas, y te puedo decir esto con los pelos de la burra en la mano, como se dice vulgarmente en México. En ese entonces, y debido al negocio, estábamos viviendo en un departamento de mi mamá. Nuestro departamento en otro lado de la ciudad, estaba rentándose, y nuestros inquilinos nos informaron que iban a desocuparlo antes de lo planeado por cuestiones laborales. Así que aprovechamos y decidimos venderlo. Se contrató a un corredor de bienes raíces y en menos de un mes ya estabamos cerrando el trato. Con el anticipo de la venta del departamento se hizo la inscripción en el College en Ottawa y se metieron los papeles para la visa del marido. El tiempo que transcurrio entre nuestra visita a la expo y la solicitud de visa fue de unos 4 meses. Su visa fue aprobada sin problema, pero no podíamos irnos todos juntos. Para poder estudiar un programa en el College de Canada, el nivel de inglés debe ser de grado académico y lo suficientemente bueno. El inglés del marido no alcanzaba, por lo que tuvo que venir 6 meses antes a estudiar un programa intensivo de inglés, que una vez que terminara, le darían la aceptación al College. Con la carta de aceptación al College se podían tramitar nuestras visas y permisos.

En menos de 9 meses desdes nuestra visita a la expo, el marido estaba en el aeropuerto un 1 de enero de 2015 listo para viajar y emprender la gran aventura familiar.

Espera mi próxima entrega pronto.

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Cuando decidimos explorar opciones

¡Hola!

Mi nombre es Lulú Montiel. De hecho ese no es mi nombre completo, pero hablaremos de ese tema más adelante, por ahora confórmate con saber que así me conocen mis amigos y familia. Tengo 47 años y una familia conformada por mi esposo y mi hijo e hija adolescentes.

Somos mexicanos, y hace algunos años mi esposo y yo decidimos que buscaríamos mudarnos a algún otro país. La idea inicial no era clara, sabíamos que queríamos irnos, pero no sabíamos a donde. Así que empezó la investigación. ¿Qué país tiene un proceso de migración relativamente sencillo para los mexicanos? ¿En donde podríamos tener más oportunidades? Y una larga lista de preguntas que nos hacíamos.

Como el marido y yo habíamos estudiado en la misma universidad, recibiamos gran cantidad de publicidad a través de nuestro email que era muy similar, proveniente de nuestra alma mater. Y un día ambos recibimos la invitación a un plática que, ahora no recuerdo el nombre con claridad, pero era algo como “Vengan a vivir a Australia”, y como prueba de la gran conexión que siempre hemos tenido, una llamada telefónica siguió a la lectura del email. ¡Ambos nos registramos para asistir a la plática! Como el tema de Australia no prosperó, no ahondaré mucho en el asunto, pero bastará contarte que hay muchas empresas dedicadas a la migración que “analizan” tu perfil y deciden si eres candidato o no. Después de mucho dinero invertido en el proceso, debo confesar tristemente que nos dimos por vencidos. Pasó el tiempo, nuestra edad y circunstancias cambiaron y llegó un punto en el que debíamos empezar de cero. Pensar en Australia, al otro lado del mundo, ahora se veía como una mala idea. Así que lo dejamos.

Años mas tarde, navegando por una de las miles de redes sociales, en este caso LinkedIn, me topé con una sugerencia de contacto. Era un amigo de la secundaria, y noté que trabajaba en la misma empresa que el marido, pero en Nueva York. En ese momento la cosquillita, lo que mi alma realmente deseaba, resurgió. Sin pensarlo contacté a mi amigo y sin más, le pedí que le ayudara al marido a moverse a Nueva York. Mi amigo me contó que “casualmente” (entre comillas porque no creo en las casualidades) había una posición perfecta para el marido en aquellos rumbos. El marido mandó el curriculum,  junto con todas nuestras esperanzas, pero nuevamente, algo se interpuso en nuestro camino. Unos días mas tarde las cosas cambiaron para esa empresa en Nueva York y en lugar de contratar personas, iban a despedir a unas cuantas.

Esta vez un poco mas maduros, y con la firme intención de mejorar nuestras vidas y las de nuestros hijos, que para ese entonces ya eran niños mas grandes (9 y 7 años mas o menos), decidimos buscar más opciones, y fue durante esa búsqueda cuando una amiga mia mencionó que había una expo en un hotel en polanco “Estudia en el extranjero” o algo así. Originalmente ninguno queríamos ir a estudiar, pero la expo sonaba muy atractiva por alguna razón. Me acuerdo que el marido tenía planeado un campamento con los Scouts (sección de la cual era responsable) ese fin de semana, pero no podíamos dejar de asistir, así que el domingo, último día de expo, alrededor de las 5pm estábamos llegando a recorrer el lugar. Todas las personas de los stands ya estaban cansados y supongo que con ganas de recoger sus cosas e irse, pero seguían atendiendo al público con mucho profesionalismo. La mayoría asumía que estábamos buscando escuela para alguno de nuestros hijos, y todos veían como bicho raro al marido que iba con su uniforme Scout muy sucio despues de un campamento, pero así fue como conocimos a la empresa que hizo nuestro sueño realidad de venir a vivir a Canada.

Si te gustó esta primera entrada y estas interesado en conocer más de mi historia y todas las peripecias y lo que implica vivir en otro país, déjame tu comentario y cuéntame qué temas te gustaría que te platicara.